Mantenimiento de bombas sumergibles y sistemas de autoclave: guía práctica para evitar averías e intervenciones urgentes.
Por qué el mantenimiento es decisivo en bombas sumergibles y autoclaves.
En el trabajo diario del instalador hidráulico existen dos tipos de instalaciones que generan el mayor número de solicitudes de asistencia: las bombas sumergibles y los grupos de presurización. No porque sean productos poco fiables, sino porque son de los pocos componentes que trabajan de forma continua y en condiciones operativas bastante exigentes. El nivel del agua cambia, los puntos de consumo se abren y se cierran, la presión requerida varía a lo largo del día y a menudo el agua transporta aire o impurezas. En estas condiciones la bomba hidráulica no se avería de forma repentina: se deteriora progresivamente mientras continúa funcionando.
El resultado es típico: la instalación parece operativa, pero comienzan pequeñas señales ignoradas durante meses (p. ej. aumento de la rumorosidad, tiempos de llenado más largos, arranques frecuentes, ligeras oscilaciones de presión). Cuando el cliente llama, a menudo el daño ya está avanzado y el mantenimiento se convierte en sustitución. Por ello, el mantenimiento de una bomba hidráulica debería ser la consecuencia de un control periódico de las condiciones de trabajo. Una bomba hidráulica casi nunca se rompe sola: trabaja fuera de su punto correcto durante demasiado tiempo.
Las causas más comunes de avería: pozos, arena, funcionamiento en seco y arranques frecuentes.
En el caso de las bombas sumergibles, el deterioro está casi siempre relacionado con el entorno en el que operan. Incluso una mínima presencia de arena en el pozo actúa como abrasivo sobre los rodetes: inicialmente el caudal disminuye de forma imperceptible, luego aumenta el tiempo de funcionamiento y la bomba permanece encendida durante más tiempo. El usuario solo percibe una presión menos estable, pero internamente la bomba hidráulica está perdiendo rendimiento. Otro fenómeno frecuente es el funcionamiento parcial en seco: el nivel dinámico del agua desciende temporalmente por debajo de la aspiración, la bomba continúa girando pero ya no se refrigera correctamente y con el tiempo se dañan juntas y soportes.

En los autoclaves o grupos de presurización, en cambio, el principal enemigo son los arranques. Cuando el vaso pierde precarga, la bomba se pone en marcha en cada demanda de agua, llegando incluso a cientos de ciclos al día. Cada arranque es un esfuerzo eléctrico y mecánico que con el tiempo desgasta rodamientos, condensador y eje. A menudo se sustituye la bomba hidráulica cuando la causa real es el sistema. La presencia de aire en la línea también provoca inestabilidad: la presión parece correcta, pero la bomba modula continuamente, generando vibraciones y desgaste prematuro.
Mantenimiento correcto: controles previos a la intervención y verificaciones posteriores.
El mantenimiento preventivo consiste en verificar los parámetros de funcionamiento antes incluso de intervenir mecánicamente. En las bombas de pozo es fundamental controlar la variación de presión en el tiempo, el consumo eléctrico respecto a los datos nominales y la posible presencia de impurezas en el agua. Un cambio en el consumo sin variación aparente de la presión indica casi siempre una pérdida de rendimiento interna. En las instalaciones de autoclave, en cambio, es determinante observar el comportamiento dinámico: duración de los ciclos, frecuencia de arranque y estabilidad de la presión. Un ciclo demasiado corto siempre indica una anomalía aunque la instalación parezca funcionar.
Tras la intervención llega la fase más importante y a menudo descuidada: el control en funcionamiento real. En los primeros minutos aparecen aire residual, retornos de presión o golpes de ariete que reducirían drásticamente la vida útil de la nueva bomba. Registrar los valores después del mantenimiento permite comprender si la máquina funcionará durante años o solo meses. Sin este paso, el mismo problema volverá a aparecer.
Frecuencia recomendada y ventajas: menos paradas de instalación, más eficiencia, menos sustituciones.
No existe una periodicidad idéntica para todas las instalaciones, pero sí una regla práctica: las bombas sumergibles deberían revisarse al menos una vez al año, mientras que los autoclaves o grupos de presurización requieren verificaciones más frecuentes porque están sujetos a ciclos continuos, típicamente cada seis meses. Las instalaciones sin mantenimiento funcionan durante mucho tiempo aparentemente sin problemas, hasta la parada completa que siempre ocurre en el peor momento.
El mantenimiento programado no solo sirve para evitar la avería, sino para estabilizar la instalación. Una bomba que trabaja en condiciones correctas consume menos energía, reduce vibraciones, protege tuberías y válvulas y garantiza presión constante. Para el cliente significa continuidad de servicio; para el instalador, menos emergencias y actuaciones planificables. Las bombas sumergibles y los sistemas de bombeo o autoclave no se averían de forma repentina: atraviesan un período invisible entre funcionamiento y fallo. Intervenir en esa fase es lo que evita costes elevados y sustituciones prematuras.
FAQ – Mantenimiento de bombas sumergibles y autoclave.
¿Cada cuánto debe realizarse el mantenimiento de una bomba sumergible de pozo?
En condiciones normales al menos una vez al año, preferiblemente antes de los periodos de mayor uso. En presencia de agua con arena, pozos poco productivos o funcionamiento prolongado conviene aumentar la frecuencia de los controles verificando el consumo eléctrico, la estabilidad de la presión y los tiempos de llenado de la instalación, para identificar de forma temprana pérdida de rendimiento o funcionamiento parcial en seco.
¿Cada cuánto debe revisarse una instalación de autoclave (Grupo de presurización)?
Indicativamente cada 6 meses, ya que es un sistema sujeto a ciclos continuos de arranque. Durante la revisión se comprueba la precarga del vaso de expansión, la frecuencia de arranque de la bomba, la presencia de microfugas y la estabilidad de la presión, parámetros que determinan directamente la vida útil del motor y de los componentes internos.
¿Por qué la bomba del autoclave arranca continuamente?
La causa más común es la pérdida de aire en el vaso de expansión, lo que reduce el volumen útil y provoca arranques frecuentes. También pueden contribuir fugas en la instalación, válvula de retención ineficiente, aire en la línea o presostato mal ajustado, condiciones que llevan a la bomba a trabajar fuera de equilibrio aumentando el desgaste.
¿Cómo saber si una bomba sumergible está trabajando en seco o en condiciones críticas?
Las señales típicas son ruido anómalo, presión inestable, variaciones repentinas del caudal y aumento de la temperatura del motor. A menudo también se observa un cambio en el consumo eléctrico respecto a los valores nominales: indicación de nivel de agua insuficiente o refrigeración incorrecta.
¿Conviene reparar o sustituir la bomba hidráulica?
Si el problema afecta a juntas, rodamientos o componentes periféricos, la reparación suele ser conveniente. En cambio, si están comprometidos los rodetes, el eje o el motor eléctrico, la sustitución suele ser más fiable y económicamente ventajosa, especialmente para evitar nuevas paradas de instalación a corto plazo.

















